Dernière mise à jour octobre 8, 2026 par Alberto Llopis
Abedi Pelé se acerca al banderín y coloca el balón. Munich, 26 mai 1993. El Olympique de Marsella está jugando contra el Milan una final que puede cambiar la historia del club. El ghanés levanta el centro, Basile Boli remata y una ciudad entera encuentra una imagen a la que agarrarse para siempre.
En las fotografías del gol suele mandar la cabeza de Boli. Un poco antes está la zurda de Abedi. Ese reparto de la memoria le encaja demasiado bien a un futbolista enorme, decisivo y, fuera de ciertos lugares, menos recordado de lo que merece.
Ganó África con Ghana, conquistó Europa con el Marsella y nunca disputó un Mundial. Su historia pertenece a un tiempo en el que se podía ser una figura continental sin aparecer cada fin de semana en todas las pantallas del planeta.
Abedi Ayew antes de convertirse en Abedi Pelé
Su nombre era Abedi Ayew. El apodo Pelé hablaba de admiración por el brasileño, pero acabó identificando a un futbolista con voz propia. No necesitaba parecerse a nadie cuando recibía entre líneas y giraba sobre la pierna izquierda.
Sus primeros pasos importantes estuvieron ligados al Real Tamale United de Ghana. La carrera posterior no fue una autopista directa hacia un gigante europeo. Hubo cambios de país, escalones intermedios y una llegada a Francia a través del Niort y el Mulhouse antes de alcanzar Marsella.
Ese recorrido importa porque desmonta la imagen retrospectiva de una estrella destinada desde el principio al gran escenario. Antes de las finales y los premios hubo equipos mucho menos visibles. Había que jugar, adaptarse y conseguir que alguien prestara atención.
El Marsella lo incorporó en 1987, pero su consolidación llegó después de una etapa en el Lille. Volvió en 1990 a un club que quería mandar en Francia y ganar en Europa. Esta vez iba a ocupar un lugar central.
Una zurda que no cabe en la palabra potencia
El fútbol africano ha sufrido demasiadas descripciones perezosas: fuerza, vitesse, capacidad física. Abedi obliga a ampliar el vocabulario. Su juego tenía regate, lectura del espacio y una facilidad especial para recibir de espaldas y salir orientado.
Podía arrancar con la pelota cerca del pie, frenar y volver a acelerar. Lo difícil para el rival era averiguar cuándo había terminado el engaño. No era necesario un gesto aparatoso; bastaba una inclinación del cuerpo para abrir una línea de pase.
En una época en la que se toleraba mucho más contacto, proteger el balón también era una forma de resistencia. Sus acciones tenían ese equilibrio entre delicadeza y firmeza que distingue a los buenos mediapuntas: aceptar la proximidad del contrario sin renunciar a la siguiente jugada.
El apodo de Maestro no se entiende sumando solo sus goles. Había que observar lo que ocurría a su alrededor después de que tocara la pelota.
Waddle, Papin y las noches del Vélodrome
Aquel Marsella tuvo una delantera que todavía funciona como una contraseña entre aficionados de cierta edad: Chris Waddle, Jean-Pierre Papin y Abedi Pelé. El regate del inglés, el remate del francés y la capacidad del ghanés para conectar las piezas.
El club de Bernard Tapie reunía ambición, fichajes y una exigencia enorme. Para el espectador quedaban las camisetas blancas, el ruido del Vélodrome y la sensación de que algo podía suceder en cuanto el balón encontraba a uno de los tres.
en 1991 alcanzaron la final de la Copa de Europa en Bari. El Estrella Roja resistió y ganó en los penaltis después del 0-0. Para un equipo construido para levantar ese trofeo, llegar hasta allí y quedarse a unos lanzamientos no era una pequeña frustración.
La derrota de Bari forma parte del recuerdo de Abedi tanto como la victoria posterior. Las carreras de los grandes no se componen únicamente de la noche en que todo sale bien. También contienen partidos cerrados, ocasiones que no llegan y una copa que se marcha en otras manos.
1993: el córner que cambió la historia del Marsella
Dos años después el equipo había cambiado. Papin y Waddle ya no estaban; habían llegado, entre autres, Rudi Voeller, Alen Bokšić y Marcel Desailly. Abedi seguía allí. Raymond Goethals dirigía al conjunto que debía enfrentarse al Milan de Fabio Capello.
El rival imponía por sus nombres y por su recorrido. El Marsella necesitaba concentración para resistir y calidad para aprovechar su oportunidad. La encontró poco antes del descanso: saque de esquina de Abedi y cabezazo de Boli. Fue el único gol.
la 1-0 convirtió al OM en el primer club francés campeón de Europa y en ganador de la primera edición bajo la denominación Champions League. La celebración tenía el peso de lo que se había escapado en Bari.
La alegría quedó atravesada por el caso de corrupción relacionado con el partido de liga ante el Valenciennes. Llegaron las sanciones y la retirada del título francés de 1992/93, aunque el título europeo se mantuvo. Aquella temporada dejó al Marsella con la copa más deseada en sus vitrinas y una crisis que cambiaría el rumbo del club.
Para Abedi, aquella noche dejó una intervención concreta e indiscutible: el balón del gol salió de su pie izquierdo.
Ghana 1982 y la final que no pudo jugar en 1992
Con Ghana había sido campeón de África en 1982, cuando todavía comenzaba su recorrido internacional. Diez años después ya era la referencia de las Black Stars y uno de los grandes nombres del continente.
Coupe d'Afrique 1992, en Senegal, resume una de las contradicciones más dolorosas de su carrera. Fue elegido mejor jugador del torneo y ayudó a Ghana a alcanzar la final, pero se la perdió por sanción tras acumular una segunda amarilla en semifinales.
Ghana se enfrentó a Costa de Marfil sin él. El partido terminó 0-0 y los marfileños ganaron por 11-10 en una larguísima tanda de penaltis.
Había contribuido a llevar al equipo hasta el último partido y ya no podía intervenir. Ghana necesitaba su imaginación precisamente cuando él estaba fuera. La medalla de subcampeón y el premio al mejor jugador quedaron unidos a una final que nunca llegó a jugar.
Aquella Ghana también tenía a Anthony Yoboah. El talento individual era extraordinario. Convertirlo en victorias de selección resultó bastante más difícil.
Tres Balones de Oro africanos, con un matiz importante
Abedi Pelé ganó el premio de futbolista africano del año de France Football en 1991, 1992 et 1993. Esa es la serie de tres galardones consecutivos que suele aparecer en su biografía.
La CAF empezó a entregar su propio premio en 1992 y Abedi ganó esa primera edición. en 1993 el ganador de la CAF fue Rashidi Yekini, mientras France Football volvió a elegir al ghanés. Hablar de tres premios consecutivos de la CAF sería incorrecto.
La precisión permite apreciar mejor su reconocimiento: distintas votaciones coincidían en situarlo en la élite. Y lo hacían en años de futbolistas enormes, avant la Balón de Oro de George Weah en 1995 marcara otro momento decisivo para África.
El gran ausente de los Mundiales
Abedi nunca disputó una fase final mundialista. Ghana no consiguió clasificarse durante su carrera y debutó en el torneo en 2006, cuando él ya se había retirado.
Esa ausencia condiciona la memoria internacional. Pour de nombreux fans, el Mundial era la puerta de entrada a futbolistas a los que apenas podían ver el resto del año. Roger Milla tuvo ese escaparate. Abedi tuvo que construir su reconocimiento por otras vías.
De ahí el sentido de hablar de un gran futbolista africano anterior a la era global. No fue el primero: antes y a su lado hubo figuras fundamentales como Milla, Madjer o el propio Weah. Pero su carrera transcurrió antes de la disponibilidad permanente de partidos, vídeos y estadísticas que hoy hace familiar a un jugador situado a miles de kilómetros.
Ser menos visible no significaba ser menos bueno. Significaba que para descubrirlo muchas veces había que esperar.
Después de Marsella, un apellido que siguió jugando
Tras el OM llegaron Lyon, Torino, 1860 Múnich y Al Ain. El punto más alto de su trayectoria europea había quedado en Marsella, pero su carrera continuó en distintos campeonatos.
Más adelante, André y Jordan Ayew llevaron el apellido familiar a los Mundiales que su padre no había podido jugar. André estuvo en Sudáfrica 2010; ambos coincidieron en Brasil 2014 y Catar 2022. La historia de una familia permitió unir dos épocas de Ghana.

Las fotos de Abedi después de retirarse muestran a otro hombre, vestido de calle, lejos de las entradas y las finales. Por eso merece la pena volver al vídeo. Allí está todavía el jugador: recibe, gira, atrae a un rival y deja libre a un compañero.
Y en Múnich, justo antes de la imagen que todos recuerdan, vuelve a acercarse al banderín.
Preguntas frecuentes sobre Abedi Pelé
¿Abedi Pelé era familiar del Pelé brasileño?
Non. Su nombre es Abedi Ayew y Pelé era su apodo futbolístico.
¿Ganó la Champions League?
oui. Fue campeón con el Olympique de Marsella en 1993 y lanzó el córner que Basile Boli convirtió en el gol de la final ante el Milan.
¿Cuántos Balones de Oro africanos ganó?
Tres en la votación de France Football: 1991, 1992 et 1993. También ganó el premio de la CAF de 1992.
¿Por qué no jugó ningún Mundial?
Porque Ghana no se clasificó durante su carrera internacional. Su debut mundialista llegó en 2006, después de la retirada de Abedi.
Fuentes y fotografías
Artículo contrastado con la historia oficial del Olympique de Marsella, el archivo de la Champions de 1993 de la UEFA, el perfil de la FIFA sobre las leyendas africanas sin Mundial, los palmarés diferenciados de France Football y la CAF recopilados por RSSSF, los resultados de la Copa de África de 1992, el archivo de L’Équipe sobre su sanción et su ficha de temporadas.
Fotografías reales de 2007, posteriores a su retirada. Destacada: Stefan Meisel, recorte de MarkMysoe, bajo CC PAR 3.0. Foto interior: Christophe95, bajo CC BY-SA 3.0. Formato optimizado para la web. Son imágenes de uso libre con atribución, no de dominio público. No se presentan como fotografías de sus partidos en los años noventa.

