Última actualización junio 30, 2026 por Antonio Sanchez
Jimmy Floyd Hasselbaink volvió a hablar claro sobre el Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, la Premier League y el fútbol que le tocó vivir como delantero. Lo hizo en una entrevista concedida a Flashscore, firmada por el periodista Tolga Akdeniz, una conversación que merece lectura pausada porque conecta varias capas del fútbol retro: el Atlético de finales de los noventa, la Premier antes de convertirse en un producto global todavía más sofisticado y la evolución del delantero centro en el fútbol moderno.

Hasselbaink no fue un delantero cualquiera. Fue potencia, golpeo seco, carácter y una forma muy directa de entender el área. Pasó por el Leeds United, el Atlético de Madrid, el Chelsea, el Middlesbrough, el Charlton y el Cardiff, además de vestir la camiseta de Países Bajos. Su carrera se movió entre dos mundos: el fútbol físico y vertical de los noventa y el inicio de una etapa en la que los clubes empezaron a medirlo todo con más detalle.
Por eso la entrevista tiene interés más allá de la actualidad. No es solo un exjugador opinando sobre el presente. Es un goleador que conoció vestuarios duros, defensas menos protegidas por el reglamento y ligas donde el delantero tenía que fabricarse espacio a golpes, desmarques y personalidad.
Hasselbaink y el Atlético: una temporada que dejó huella
El paso de Hasselbaink por el Atlético de Madrid pertenece a una época especialmente intensa del club. Llegó en 1999, marcó goles importantes y vivió una temporada dolorosa, la del descenso rojiblanco. Aun así, su recuerdo del Atlético sigue teniendo peso porque fue uno de esos delanteros que conectaron rápido con la grada: fuerte, competitivo y con una pegada que podía cambiar partidos en cuestión de segundos.
En la conversación con Flashscore, el neerlandés habla del Atlético desde una mezcla de respeto y realismo. No presenta al club como una maquinaria económica comparable a los gigantes más ricos de Europa, pero precisamente por eso valora todavía más el trabajo de Simeone. Su idea es clara: competir arriba durante tantos años sin tener siempre el mismo músculo financiero que otros clubes exige una gestión emocional, táctica y competitiva enorme.
La frase que resume esa mirada es breve y contundente: “lo que está haciendo Simeone es magnífico”. Hasselbaink entiende que el técnico argentino ha construido algo que va más allá de los títulos. Ha convertido al Atlético en un equipo incómodo, reconocible y competitivo en escenarios donde antes el club podía aparecer como aspirante emocional, pero no siempre como amenaza sostenida.
Para el lector de Fútbol Retro, esa reflexión tiene una lectura especial. El Atlético que conoció Hasselbaink no era el Atlético del Metropolitano, de las finales europeas recientes y de una identidad global mucho más asentada. Era un club poderoso en sentimiento, pero inestable en lo deportivo. La comparación con la era Simeone permite entender hasta qué punto cambió la percepción internacional del equipo.
Simeone, la cultura de competir y el valor de una identidad
Hasselbaink y Simeone compartieron vestuario como jugadores en el Atlético. Esa conexión hace que su opinión tenga otro matiz. No habla solo de un entrenador visto desde fuera, sino de alguien cuya mentalidad competitiva ya conocía desde dentro. Simeone trasladó al banquillo muchas de las virtudes que tenía como futbolista: intensidad, concentración, orgullo colectivo y una obsesión por no regalar nada.
El Atlético moderno se ha construido sobre esa base. Puede gustar más o menos a nivel estético, pero es difícil negar su coherencia. Hasselbaink parece valorar justamente eso: que el club haya encontrado una forma de competir contra rivales con más presupuesto y, aun así, mantenerse en la conversación europea durante más de una década.
Esa idea conecta con muchas historias del fútbol retro. Los equipos que sobreviven en la memoria no siempre son los más lujosos, sino los que tienen una identidad clara. El Atlético de Simeone tiene esa condición: se reconoce por su manera de sufrir, cerrar espacios, atacar momentos y convertir cada eliminatoria en una batalla mental.
La Premier que vivió Hasselbaink ya no existe
Otra parte muy interesante de la entrevista tiene que ver con la evolución de la Premier League. Hasselbaink llegó a Inglaterra en una etapa en la que el campeonato era mucho más físico, con defensas agresivas, menos protección arbitral y un ritmo que castigaba cualquier duda. Su fútbol exigía delanteros capaces de chocar, correr, aguantar centrales y definir sin demasiadas comodidades.
Cuando compara aquella Premier con la actual, el neerlandés apunta que “se ha vuelto menos física”. La frase no debe leerse como nostalgia simple, sino como diagnóstico. El fútbol inglés sigue siendo intenso, pero ahora está más estructurado por datos, planes de presión, gestión de cargas, análisis rival y una preparación táctica mucho más controlada.
En los años de Hasselbaink, el delantero tenía que resolver muchas acciones con instinto. Hoy el atacante trabaja dentro de sistemas más complejos, con más información previa y con rivales que estudian cada movimiento. Eso no significa que el fútbol actual sea más fácil. Significa que exige otras herramientas. Antes pesaban más el choque, el uno contra uno físico y la capacidad de imponerse en duelos directos. Ahora pesan también la lectura táctica, la presión coordinada y la toma de decisiones en espacios cada vez más reducidos.
Chelsea, Leeds y el delantero de otra época
Hasselbaink fue uno de los grandes delanteros de la Premier antes de que el Chelsea se transformara definitivamente en potencia global con la llegada de Roman Abramovich. Su etapa en Stamford Bridge conserva un sabor muy concreto: el de un club ambicioso, con figuras fuertes, pero todavía distinto al Chelsea que dominaría Inglaterra y Europa en años posteriores.
En Leeds también dejó una marca importante. Aquel Leeds de finales de los noventa era un equipo joven, intenso y competitivo, un club que parecía preparado para crecer en Europa antes de que sus problemas económicos cambiaran el rumbo. Hasselbaink encajaba muy bien en ese paisaje: delantero rápido, fuerte, con remate desde fuera del área y una confianza enorme para asumir responsabilidad.
Ese perfil de atacante resulta hoy casi retro. No porque ya no existan delanteros potentes, sino porque el rol ha cambiado. El nueve moderno participa más en la presión, baja a conectar, interpreta automatismos y vive más condicionado por estructuras colectivas. Hasselbaink representaba una figura más directa: recibir, girar, atacar, golpear. Un delantero que imponía respeto antes incluso de tocar la pelota.
Países Bajos y la mirada de una generación exigente
La entrevista también tiene valor porque Hasselbaink pertenece a una generación neerlandesa que creció con una exigencia altísima. Países Bajos ha producido atacantes, centrocampistas y defensores de élite durante décadas, pero también ha vivido frustraciones importantes en grandes torneos. Para un exinternacional como él, hablar del fútbol actual supone mirar el presente con el peso de una tradición muy fuerte.
Su carrera internacional coincidió con años de enorme talento neerlandés. No siempre tuvo el protagonismo que sus cifras de club podían sugerir, pero formó parte de un ecosistema competitivo lleno de nombres enormes. Esa es otra clave para entender su discurso: Hasselbaink no mira el fútbol desde la comodidad del mito, sino desde la experiencia de alguien que tuvo que pelear cada espacio en clubes y selección.
Por qué esta entrevista importa para el fútbol retro
Lo mejor de la entrevista de Flashscore es que permite cruzar pasado y presente sin convertir el recuerdo en postal. Hasselbaink habla desde la memoria de un fútbol más duro, pero también reconoce la dimensión del trabajo moderno. No idealiza todo lo antiguo ni desprecia todo lo nuevo. Su mirada tiene valor porque entiende los dos mundos.
Para Fútbol Retro, esta conversación funciona como puerta de entrada a varias historias: el Atlético antes de Simeone, la Premier de finales de los noventa, el Chelsea previo a su gran transformación y el tipo de delantero que dominaba desde la potencia y el golpeo. También ayuda a entender por qué algunos jugadores siguen siendo recordados aunque no siempre aparezcan en las listas más evidentes de leyendas.
La fuente original es la entrevista de Flashscore a Jimmy Floyd Hasselbaink, realizada por Tolga Akdeniz. Desde ahí, la lectura retro es clara: Hasselbaink representa una forma de competir que ya no se ve igual, pero que sigue explicando mucho del fútbol actual.
Más historias para seguir el hilo
Si te interesa la transición entre los años noventa y el fútbol moderno, también encaja leer el contexto de Ronaldo en 1998 y la final contra Francia, la historia de Brasil 2002 con Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho y el repaso a las camisetas de USA 94 como objeto de culto. Todas esas piezas hablan, de una forma u otra, de una época en la que el fútbol empezó a convertirse en el producto global que conocemos hoy.
Hasselbaink deja una idea de fondo muy potente: el fútbol cambia, pero la competitividad real sigue dependiendo de carácter, adaptación y memoria. Por eso su voz interesa. Porque no habla desde la teoría, sino desde quien fue delantero en noches donde no había demasiadas explicaciones posibles: o ganabas el duelo, o desaparecías del partido.


