Bob Marley y el fútbol, la pasión que podría haberle salvado la vida

Bob Marley y el fútbol, la pasión que podría haberle salvado la vida
Bob Marley y su inseparable balón (AP Photo)
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Cuando hablamos de Bob Marley hablamos de todo un icono que va mucho más allá de la gran estrella de la música que fue. El jamaicano simbolizó todo un movimiento a nivel mundial y sigue siendo el máximo exponente del reggae y del movimiento rastafari.

Pero además de su amor por la música, Bob Marley tenía otra gran pasión como demostró a lo largo de su vida: el fútbol. El cantante no se separaba del balón y le encantaba relajarse tanto en los ensayos como antes y después de un concierto jugando y organizando ‘pachangas’ con el resto de miembros de su grupo.

No queda muy claro de donde le venía esta gran afición por el fútbol aunque es posible que su padre, que era de ascendencia inglesa, tuviera algo que ver. El propio Marley solía decir: “Debo llevar el fútbol en los genes”.

Uno de sus equipos favoritos era el Santos de Pelé por el que sentía gran devoción como manifestó en numerosas ocasiones en varias entrevistas. Precisamente los periodistas fueron sus rivales en uno de los muchos partidos que el cantante y su banda (The Wailers) organizó.

Bob Marley playing football
Bob Marley jugando una pachanga con sus amigos (Marca)

EL PARTIDO QUE CAMBIÓ LA VIDA DE BOB MARLEY

En uno de ellos sufrió un pisotón fortuito que le produjo una lesión que le hizo acudir al hospital. Después de ser examinado le detectaron un melanoma lentiginoso acral en el dedo gordo de su pie derecho, un signo típico de este tipo de cáncer.

Era el mes de julio de 1977 y, de alguna manera, el fútbol podía haberle ayudado ya que la enfermedad se había detectado a tiempo. Los médicos le aconsejaron la amputación inmediata de su dedo, sin embargo, Bob Marley, debido a sus creencias, decidió no hacerlo ni recibir tratamiento.

El cantante jamaicano continuó con su carrera musical durante cuatro años más pero de regreso de una de sus giras sufrió un desmayo en pleno vuelo. El cáncer se había extendido hasta alcanzar sus pulmones y su cerebro. Moría el 11 de mayo de 1981 a los 36 años de edad. Quien sabe si el fútbol, una de sus dos grandes pasiones, podía haberle salvado la vida.

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