Los primeros futbolistas extranjeros en la historia del Real Sporting

Los primeros futbolistas extranjeros en la historia del Real Sporting
Manuel Chorens, capitán cubano, antes del partido que enfrentó a su selección contra Rumanía en el Mundial de 1938 (Goal.com)
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108 futbolistas extranjeros ha tenido el Sporting de Gijón a lo largo de su historia. El último de ellos, el extremo Murilo, procedente de Sporting de Braga. Este listado, lo encabezan los futbolistas de nacionalidad argentina. Hasta 26 jugadores del país sudamericano ficharon por el primer equipo sportinguista.

Pero el primero de ellos fue cubano, Manuel Chorens, todo un referente en la historia del fútbol del país caribeño cuyo fichaje fue un auténtico bluff ya que pasó sin pena ni gloria por el conjunto gijonés. Con anterioridad a la llegada del defensa internacional cubano, el Sporting había tenido otros tres futbolistas nacidos fuera de España: los hermanos Conrado y Loyola Pineda (Filipinas) y Manuel Muñiz (Cuba), pero en estos casos los tres jugadores disponían únicamente de la nacionalidad española.

Al inicio de la temporada 1933-34 el Sporting tiene una deuda muy elevada, de casi 200.000 pesetas, para ayuda a cubrir el presupuesto de la temporada, el llamado G.A.S. (Grupo Auxiliar del Sporting) en los que sus veinticinco componentes pasan a aportar mil pesetas cada uno. Hasta tal punto la situación es crítica, que el club crea un comité técnico formado por tres ilustres ex-jugadores (Manolo Meana Vallina –que además pasa a ser entrenador del primer equipo-, Emilio Morán Vigil y Baldomero Bango García) con el fin de que busquen fichajes baratos que pudieran rendir en el Sporting y encuentren entre los jóvenes de la cantera a jugadores aptos para disputar partidos con el primer equipo.

La caja existente, pues, no daba para mucho y esas carencias económicas impidieron al Sporting fichar ese año, salvo la tardía llegada del gallego nacionalizado cubano Chorens, que ni siquiera llegó a debutar ni tampoco a adaptarse mínimamente al club. Manuel Chorens, nacido en La Coruña, pero afincado en Cuba desde su más tierna infancia, llegó a jugar con la selección cubana el Mundial de Francia de 1938 -el único campeonato del mundo que disputó el país caribeño- ejerciendo como capitán en los tres encuentros que disputaron.

Era lateral izquierdo y fue internacional por Cuba en treinta y dos ocasiones. El hispanocubano llegó a Gijón, proveniente de La Habana, el 31 de enero de 1934 en el trasatlántico Cristóbal Colón, fichando por el Sporting el mismo día de su llegada. Firmó el contrato ese mismo día y en el mismo buque que le trajo, comprometiéndose con los gijoneses por lo que restaba de temporada.

Las cosas no salieron como se esperaban y en marzo de ese año 1934 abandonó el club sin haber disputado ni un solo minuto y con la polémica generada por unas desafortunadas palabras en una entrevista para el periódico deportivo As en las que acusaba al entrenador rojiblanco, Manolo Meana, de tener preferencia, por razones puramente de amistad y no deportivas, por el otro lateral zurdo del equipo: Perico Pena. Además, manifestaba no sentirse a gusto en el club al existir en el vestuario “camarillas” cerradas que le hacían imposible su integración.

Después de estas desafortunadas declaraciones, el presidente Pedro Garnung rescindió su contrato y un mes más tarde de su llegada retornaba a su país de origen. Antes de su marcha, aún tuvo tiempo para ofrecerse (sin éxito) al máximo rival del equipo sportinguista: el Real Oviedo. Tras su fracaso en Gijón volvió para Cuba fichando nuevamente por el Deportivo Centro Gallego de La Habana, su club de procedencia, que disputaba la liga semiprofesional cubana, en la que el equipo “gallego” junto con el Juventud Asturiana eran los dos grandes clubes de la isla, ambos equipos ganaron en ocho ocasiones el Campeonato Nacional de Cuba.

Chorens aterrizó en España como consecuencia de los graves problemas económicos que afectaban, como ya comentamos, enormemente al Sporting en ese periodo. En ese curso 1933-34 sólo se dispuso de quince futbolistas profesionales (dieciséis si incluimos la corta estancia del defensa cubano) y el resto de la plantilla se cubrió con jugadores de los equipos filiales hasta llegar a los veinticinco que conformaron el plantel de aquella temporada. Nueve jugadores de los filiales, por tanto, tuvieron opción de jugar algún partido ese curso con el primer equipo, en una temporada salvada por la ya existente cantera rojiblanca, finalizando en sexto lugar de Segunda División, categoría en la que resultó vencedor el Sevilla F.C., que ascendió junto con el Atlético de Madrid, segundo clasificado, a la máxima categoría del fútbol español.

No fue hasta el año 1950-51 en la que un extranjero jugaría en el Sporting, fue el argentino Óscar Garro, procedente del Lucense, a donde había llegado cedido por el Celta de Vigo. Estuvo dos temporadas en el Sporting, donde llegó a anotar el gol número cien del club gijonés en Segunda División. Tras su paso por Gijón, fichó por el Oporto y más tarde por el Espinho. Después de su experiencia portuguesa, firmó por el equipo turco del Istambulspor, siendo el primer jugador argentino en jugar en el fútbol profesional turco (concretamente, en la liga profesional de Estambul). Tras su retirada, se estableció en España.

EL SPORTING DE LOS RUSOS

Tuvieron que pasar bastantes años para que, poco a poco, fuera permitiéndose la llegada de futbolistas extranjeros a la Liga española. Primero fueron dos por equipo, poco después tres y, finalmente, con la llegada de la famosa ‘Ley Bosman’ a mediados de los años 90, cualquier futbolista con pasaporte europeo era considerado como español.

Precisamente en esa década de los 90 llegaron al Real Sporting un buen puñado de futbolistas rusos con un rendimiento bastante dispar.

Tres fueron los futbolistas rusos que tuvieron un buen rendimiento con la camiseta rojiblanca: Igor Lediakhov, Yuri Nikiforov y Dimitri Cheryshev. El primero, era un centracampista de mucha calidad que llegó a permanecer en El Molinón 8 años (desde 1994 a 2002). El segundo, uno de los mejores centrales de la época, internacional con su país, que estuvo 2 temporadas en Gijón. Por último, Cheryshev, un delantero muy rápido y hábil que logró goles importantes en sus 5 años como sportinguista. De hecho, uno de ellos, en el campo del Betis, fue clave para lograr una permanencia.

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