Cuando España renunció a la Eurocopa de 1960 siendo la gran favorita

Cuando España renunció a la Eurocopa de 1960 siendo la gran favorita
Una de las formaciones de España en 1960. En ella observamos la presencia de figuras como Di Stéfano, Kubala, Luis Suárez o Gento entre otros (El Periódico de Cataluña)
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España era la gran candidata a llevarse la Eurocopa de 1960, la primera de la historia, entonces denominada oficialmente Copa de Naciones de Europa, a imitación de lo que ya se hacía en el continente americano desde 1916, con la prestigiosa Copa América.

Para tal evento organizado por la UEFA había que inscribirse dos años antes de la celebración de la fase final del torneo, prevista para celebrarse entre el 4 y 10 de julio de 1960 en las ciudades francesas de Marsella y París, con la final en el Parque de los Príncipes.

Pese a la prohibición expresa que el gobierno del general Franco había hecho a las distintas federaciones deportivas en cuanto a no participar en ningún evento en el que tomara parte la URSS, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Alfonso de la Fuente, inscribió a la selección nacional. Ninguna selección británica se inscribió en el campeonato, tampoco lo hicieron la República Federal de Alemania ni Italia. España era la gran favorita para imponerse en un torneo en que, además del combinado español, tomaban parte Hungría, Polonia, Dinamarca, Checoslovaquia, Rumanía, Turquía, Noruega, Austria, Grecia, la República Democrática de Alemania, Portugal, Yugoslavia, Bulgaria, la anfitriona Francia y…la URSS.

CUANDO ÉRAMOS LOS MEJORES

El favoritismo del combinado español era claro, con una plantilla muy superior a la de los otros candidatos: húngaros, soviéticos y los anfitriones de la Francia del goleador Fontaine. España contaba en sus filas con los dos mejores jugadores del mundo del momento, los Messi y Cristiano de la época: Di Stefano y Kubala. Además, tenía en sus filas al jugador que había sido galardonado con el Balón de Oro de 1960, el gallego Luis Suárez y con el que era considerado, casi por unanimidad, el mejor extremo izquierda de Europa, Paco Gento.

Por si fuera poco, al equipo se sumaba un portero del más alto nivel como era Ramallets y otros jugadores de enorme calidad como del Sol o Collar. Por si fuera poco, el dominio en clubes era absoluto. El Real Madrid esa misma temporada había conseguido su quinta Copa de Europa y el F.C. Barcelona había logrado la Copa de Ferias, más tarde Copa de la UEFA y hoy Europe League.

España era, sin duda, el rival a batir en aquella Eurocopa de 1960 y, a priori, estaba muy por encima del resto de las selecciones participantes. En el sorteo, a España le tocó Polonia para octavos de final. No hubo rival, y el conjunto español venció en Varsovia por 2 a 4 y en Madrid refrendó el pase a la siguiente fase por un rotundo 3 a 0, corto, además, para los merecimientos de una selección española que pudo haber vencido por una goleada de escándalo que evitó la fenomenal actuación del guardameta polaco Stefanyszyn.

Este pasaporte es válido para todos los países del mundo, excepto para Rusia y sus países satélites”

Pero surge un enorme problema cuando la eliminatoria de cuartos, que daba el pase a las semifinales a disputar en Francia, empareja a España con la URSS. Franco había sido claro y meridiano prohibiendo la participación de las selecciones nacionales españolas en cualquier competición donde lo hicieran las soviéticas, incluso los pasaportes españoles de la época incluían un visado donde claramente señalaba que “este pasaporte es válido para todos los países del mundo, excepto para Rusia y sus países satélites” (en referencia exclusiva al resto de las repúblicas que componían la extinta URSS).

Pese a ello, el seleccionador español, Helenio Herrera, dio su lista de convocados para la eliminatoria y concentró a la selección para preparar un encuentro que, los futbolistas estaban convencidos, acabaría jugándose: Ramallets, Gracia, Segarra, Vergés y Eulogio Martínez, del Barcelona, Pachín, Marquitos, Gento, del Sol, Herrera y Di Stefano, del Real Madrid, Rivilla, Collar y Peiró, del Atlético de Madrid, Carmelo y Garay, del Athletic de Bilbao, Vicente, del Español, y Pereda, del Sevilla.

El primer problema surgió en cuanto a la desobediencia del presidente de Federación Española de Fútbol por haber inscrito a la selección en aquella Eurocopa de 1960 donde participaba la URSS y que, al ser, además, partido a ida y vuelta, haría ondear la bandera soviética en el estadio español donde se disputara el encuentro (presumiblemente en el Bernabéu) y, junto a ella sonaría el himno de la URSS, considerada una afrenta inaceptable por el sector más radical del gobierno franquista.

CARRERO BLANCO Y FRANCISCO FRANCO

Pese a ello, el Delegado Nacional de Deportes, José Antonio Elola y el Presidente de la Federación, Alfonso de la Fuente, intentaron convencer al ministro de la Presidencia, el almirante Carrero Blanco, y al propio general Francisco Franco, de la oportunidad que supondría para España derrotar a una selección “enemiga” no solo a efectos deportivos, y de las enormes posibilidades que tenía de obtener el título de Campeón de Europa, con lo que esto aportaría a nivel propagandístico para el régimen y para el país.

Carrero Blanco se mostró reacio en todo momento, pero Franco optó por convocar un Consejo de Ministros para tratar el tema. Cinco días antes de la fecha del encuentro de ida, previsto para el 29 de mayo, se celebró el citado consejo en Barcelona. Una vez planteadas las diferentes opciones, a favor y en contra de disputar el encuentro, los ministros votaron a mano alzada. Ganó el no.

La selección española siguió concentrada, convencida de que finalmente se encontraría una solución, incluso Di Stefano y Luis Suárez otorgaron sendas entrevistas, ceñidas a lo puramente futbolístico, como si el encuentro fuera a disputarse. La Federación Española de Fútbol y la propia UEFA trataron de negociar con Carrero Blanco para llegar a un acuerdo y que el encuentro finalmente se disputara. No hubo arreglo, un día antes, la jornada en la que los futbolistas debían desplazarse a Moscú, cada uno tomo rumbo a sus distintas localidades.

ESPAÑA ELIMINADA Y LA URSS CAMPEONA DE EUROPA

España no se presentaría y con ello se perdían las opciones de vencer la Eurocopa de 1960 en la que eran claros favoritos. Posteriormente, la UEFA trató de buscar otra fecha para el encuentro y acordar que no hubiera himnos ni banderas, pero ya era demasiado tarde, la Federación Soviética de Fútbol ya no quiso atender negociación alguna.

El conjunto español no se había presentado y, por tanto, eran ellos los que accedían a disputar las semifinales, en donde derrotaron a Checoslovaquia por 3 a 0 y en la final, en un Parque de los Príncipes a rebosar, a Yugoslavia por 2 a 1, proclamándose campeones de la primera edición de la Eurocopa.

En España, mientras, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Alfonso de la Fuente era cesado de su cargo y sustituido por Benito Pico. Curiosamente, cuatro años más tarde, sin que hubieran cambiado las situaciones políticas de unos ni otros, España sí jugaría la Eurocopa de 1964, con un equipo bastante inferior al de 1960, proclamándose campeona ante la selección de la URSS. Cosas del fútbol y la política.

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